9 de diciembre de 2011
Santiago, Chile.
El desayuno de este hostel era un punto y medio mejor. El café seguía siendo horrible pero al menos había tostadas con dulce y unas tortitas. Y era tipo buffet, entonces Sky High se dio el gusto de desayunar como le gustaba, abundante.
Entonces sí, salieron de paseo. Recorrieron la ciudad un poco más hasta llegar a un antiguo fuerte militar con un mirador de Santiago. En todo su viaje, Sky High notaría que cada ciudad, cada pueblo, tenía un mirador. Y que le encantaba subir a mirar desde allí. En este caso el viento era bastante fuerte, así que la sensación era mejor.
También pasaron por delante del zoológico, pero ninguno de los dos quiso entrar. Nada más deprimente que ver animales encerrados. Entonces, se dispusieron a probar algo de comida regional. Ya habían probado un jugo demasiado dulce para el dulce paladar de Sky High, por lo que el Obnoxious American solo le dio un sorbito y lo dejó. Ahora tocaba el turno de comer algo. Ella había notado desde que llegaron a Chile muchos puestos promocionando algo llamado "Mote con huesillos". Ya el nombre era algo totalmente nuevo para ella. Ni idea tenía de lo que era. Como lo describiría a otra persona muchos días después: "Era algo rico y horrible a la vez". Era una especie de duraznos en almíbar con mote, una especie de grano de choclo enorme. La mezcla de texturas entre lo suave del durazno, lo jaleoso del almíbar y lo duro del mote lo transformaban en algo asquerosamente refrescante. Listo, habiéndose dado el gusto de algo autóctono decidieron nunca más comer esa porquería.
Luego, llegó la hora de un ascenso a otro lado que no me acuerdo, pero nunca llegaron. Después de caminar bastante y transpirarse la vida, se encontraron con el camino bloqueado. Dieron la vuelta y regresaron. Así de corta fue la actividad física del día.
Ya cayendo la noche, caminando sin rumbo y hablaron de progenitores fallecidos. Llegaron a una zona de bares y vida nocturna. Querían frenar para tomar algo por ahí, pero tal era el setting de gasoleros que prefirieron comprar cerveza en el super y volver al hostel.
Era la última noche en Chile. Ya al otro día era luna llena y Sky High tenía cosas que hacer en San Juan.
Saldrían de regreso a Mendoza muy temprano al otro día, así que disfrutaron del último postre juntos en la habitación, setearon los relojes para las 6 de la mañana y armaron los bolsos. Sky High no se olvidó nada esta vez, por suerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario