Primeros días de diciembre de 2011
Mendoza, Capital
Una amplia sonrisa con mirada de "perdón por el mal humor de la mañana" fue la bienvenida de Sky High a sus hijos. Y eso bastó.
Unas cervezas, anécdotas de caballos, gauchos, mates y unos puchos después, los tres se dispersaron en preparativos.
Esa noche, había una megafiesta del grupo de hostels y por supuesto estaban todos invitados. Sesenta pesos por un asado y tequila libre toda la noche. Mal negocio para Sky High. Era vegetariana y no tomaba más que cerveza y Fernet. Nada de ganas de asistir a una fiesta de jóvenes hormonalmente exitados por estar lejos de casa, llenos de alcohol barato y conversaciones banales y repetitivas.
¿De dónde sos? ¿Venís bajando o subiendo? ¿Dónde vas después? ¿Dónde estás parando? ¿Qué me recomendás hacer en Mendoza? ¿¿¿En serio subtitulás porno???
El hostel estaba lleno de gente, todos alistándose para la gran fiesta, gran. Sky High escapó y se fue a dar una vuelta por la plaza Independencia, que estaba muy cerca de ahí. Era una noche hermosa y menos ganas le dieron de encerrarse en otro hostel con 95% de probabilidades de vómitos en cercanías. Por lo tanto, compró una cerveza, no se molestó en agarrar un vaso, y se puso a chatear por Internet con un amigo en Buenos Aires.
-Sí, claro. Voy a la fiesta, pero después de la cena. No como carne.
-Entonces te vemos allá -dijeron sus hijos. Y se fueron.
Tanto ella misma como ellos, sabían en el fondo que Sky High no iría. Pero nadie presionó. El Obnoxious American la despidió con su frase favorita, "I miss you already", y se fue detrás del Inspector Gadget.
Para Sky High la noche terminó con un libro en la mano, un nivel de alcohol en sangre equivalente a unas botellas de cerveza y la ropa puesta, durmiendo.
Para sus hijos, la noche terminó de manera muy diferente. Sin anticiparlo, fue el extranjero quien se ocupó de cuidar al argentino, traerlo al hostel y procurar que Sky High no se enfrentara a su peor enemigo. Sufría de emetofobia y una exposición al trauma era lo último que necesitaba.
La mañana siguiente, al Obnoxious American aún le costaba despegarse la almohada de la cara y el Inspector Gadget amaneció en el sofá.
Un rato después, despidieron al último miembro del grupo. Ya con dos personas, no podían seguir autodenominándonos The Gang. El Inspector Gadget se fue a la montaña. El Obnoxious American y Sky High quedaron solos para seguir viaje. Pero eso no sucedería hasta un par de días después.
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