lunes, 2 de enero de 2012

"The Gang" Parte III

1 de diciembre de 2011
Mendoza Capital


A Sky High le costó bastante despertarse pero tenía que hacerlo. Estaba agradecida con el Inspector Gadget. Se estaba ocupando de dos temas importantes en la vida de un viajero. De un soplo le solucionó el alimento y la soledad.
¿Qué mejor que un buen baño para volver a la vida? En ese momento, parecía que nada. Un momento después descubrió que mejor hubiera sido cualquier otra técnica. El tema "baños" merece uno o dos párrafos aparte.
Los baños de este hostel en particular eran como los de un club de barrio y mixtos. Una zona con la bacha y el espejo, otra zona con los cubículos de inodoros y la última parte del pasillo, dos duchas con cortinas (de esas llenas de moho, incómodas y feas). Cabe destacar que el hecho de estar divididos en tres partes no significa que fueran más espaciosos. Como todo en el hostel, era chiquito. Y Sky High no era una persona de las que se llamarían menuditas. Además, los baños olían mal.
Los baños de los hostels en general parecen tener una regla de oro que está escrita, pintada, en forma de cuadro, de un simple papel pegado en la pared o un sticker: "No arroje el papel higiénico al inodoro". Nunca entendió Sky High por qué, hasta que le contaron la historia de una piba que usó casi todo el rollo, lo tiró al inodoro y lo tapó. Aquí Sky High pensó su propia regla de oro: "Si no sabés usar el baño o la cocina, no salgas de casa".
Pero volviendo a la historia principal, tenemos ahora a una Sky High bañada, despierta y cambiada. Lista para enfrentar al mundo, o al menos la cena.
Bajó hacia el salón común y se encontró con Mr Bean. Pensó que era italiano al principio, pero luego descubrió que era francés. En el salón charlaron un rato, si se puede llamar "charlar", mientras esperaban a que el resto del grupo volviera del supermercado. Sky High no entendía ni la mitad de lo que decía Mr. Bean pero por alguna razón que no recuerdo ahora la charla era interesante.
Mr. Bean se merecía el apodo con todas las letras. Era hiperkinético, con mil caras, flexible, audaz y un poco atolondrado. Descubrió después que era un ingeniero de algo viviendo en Suiza.
Un rato, ¿media hora?, después, regresó la troupe de hacer las compras. El Inspector Gadget se sentó en la mesa con su netbook a hacer cuentas y cálculos de gastos en su planillita de Excel. El Principito y Mr. Bean eran los encargados de cocinar. Sky High quedó sin tarea puntual asignada, al igual que el Obnoxious American.
-¿Tú fumas? -le preguntó él. 
-¡Sí!. -Contenta por tener "algo que hacer", Sky High prometió lavar los platos y se fueron a fumar al pequeño, claro, patio.
El Principito viajaba junto a Mr. Bean. Era alto, rubio, de rulitos. No hablaba mucho, pero cuando lo hacía, decía lo correcto. El apodo se lo ganó solo por su apariencia porque no creo que llevara en la mochila un dibujo de una caja con una oveja dentro.
El Obnoxious American recibió su apodo del Inspector Gadget. Decía que era el típico norteamericano molesto. No lo era tanto, pero aceptó con alegría su apodo y se autodenominó así durante el resto del viaje.
Este grupo de cuatro se había conocido por casualidad, así como se conoce la gente en los hostels, y habían hecho un par de excursiones juntos.
El menú resultó ser unos ñoquis con una salsa de vayaunoasaberqué. Estaba rico, era una bomba, pero estaba rico y fue el primer paso para que los integrantes se conozcan, charlen y compartan una hermosa velada que acabó a las 3 de la mañana, todos un poco borrachos y muertos de risa, en la zona fumador, planeando las actividades del día siguiente.
La voz cantante la llevaba el Inspector Gadget.
-Sky High, tenemos una propuesta indecente para hacerte.
Sky High sonrió y contestó:
-A ver, contame...

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