domingo, 15 de enero de 2012

Interludio, Parte III

Primeros días de diciembre de 2011
Mendoza, Capital

El plan para el día siguiente era una cabalgata. Saldría la familia completa, Sky High y sus dos hijos: el Inspector Gadget y el Obnoxious American.
Ciertos hábitos son difíciles de erradicar, así que Sky High se despertó temprano, más temprano que todos, demasiado temprano, y pensó que sería una buena idea trabajar un poco hasta que el resto de la troupe se levantara.

Fue un amargo despertar.

Entre el primer café y la segunda tostada con manteca y dulce de leche, notó que el cable de alimentación de la computadora estaba roto. El mismo cable que le había causado pesadillas unos meses antes, en un lugar y una situación muy distintas, estaba ahora causándole igual desesperación. Con el trabajo no se jode.

-I hate my life -le escupió como saludo matutino al Obnoxious American en lugar del clásico "Buenos días", cuando lo cruzó en el lobby del hostel. Por suerte, el americano había estado en la marina, The Navy, como le decía él; entonces sabía (como muchas otras cosas que The Navy le enseñó) la forma correcta de tratar a una mujer de mal humor. Así fue como él aprendió a la fuerza que, a veces, Sky High podía ser muy intimidante. Fue la primera, pero  no sería la última vez que la vería así.

El Obnoxious American puso cara de nada y disimuladamente desapareció, cual Hudini.

Sin darle explicaciones a nadie de a dónde iba ni cuándo volvería, Sky High salió en busca del bendito cable. Dos horas después y con cuatrocientos pesos menos en la cuenta bancaria, regresó al hostel para enterarse de que sus hijos se habían ido a la cabalgata sin ella.

Otro día dentro del Campo Base, Mendoza, trabajando.

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