domingo, 15 de enero de 2012

Interludio, Parte II

Primeros días de diciembre de 2011
Mendoza, Capital

Esa tarde llegó el momento en que "The Gang" comenzó a perder soldados. El Principito y Mr. Bean serían los primeros en abandonar el escuadrón. Ambos viajaban a Buenos Aires para regresar a sus respectivos hogares. El primero a Francia y el segundo a Suiza.
Unas recomendaciones del estilo "Andá allá, comé acá, visitá acullá", una última foto (no hace falta decir de quién fue la idea) y partieron.
Algo extraño sucedía en el corazón de Sky High cada vez que despedía a alguien que iba rumbo a la city porteña: Lo inundaba una especie de nostalgia no esperada, una forma extraña de extrañar. Buenos Aires era su ciudad de nacimiento, no de residencia actual. Era donde estaba su familia, sus amigos, su adorado amigo más fiel. Sentía que conocía la ciudad, pero que quedaba muy lejos. Muchos de sus recuerdos eran actuales, muchos otros lejanos. Una mezcla de vida nueva y vida vieja que convivía en su memoria como dos ciudades diferentes que a la vez eran una sola. La suya.
Entonces, quedaron Sky High y "sus hijos", como les decía la mujer bombero que trabajaba de mañana en el hostel. Se ganaron tal apodo por cuestiones de estatura. Sky High era notoriamente más alta que ambos. Parecía mamá polla y los pollitos.
Decidieron ir a almorzar al parque, ¿cuál?, pidieron recomendaciones, armaron sandwichitos, prepararon el mate y partieron.
Leyeron, comieron, tomaron mates y durmieron la siesta a la sombra y a la deriva por un rato. Al volver a la vida, volvieron también al hostel. 
El menú de la cena fue cerveza, papas fritas y picada. El Inspector Gadget en la netbook, el Obnoxious American en la Tablet y Sky High en la laptop. Cada uno en su mundo con breves comentarios que iban y venían.
Y así pasaba un día más en Mendoza, la ciudad que le enseñó a Sky High a estar lejos de casa, sin rumbo fijo y poder disfrutarlo sin reparos.

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