miércoles, 1 de febrero de 2012

Un paso, un micro

10 de diciembre de 2011, 16.20 hs.
Mendoza, Capital
Butaca 33, camino a San Juan.


Otra vez en un micro,
otra vez con el nudo en la garganta o las mariposas en el estómago,
depende de quién esté de turno.

¿Y ahora qué?

Siento una cierta alegría.
Me encanta viajar, conocer nuevos lugares, nuevas experiencias.

A pesar de que las despedidas son difíciles,
más cuando uno se despide de un amigo.

Me siento un poco sin rumbo, con una parte menos, como que me falta algo.

Pero si lo pienso bien, tengo una parte más.
Siempre quedo con una parte más.

Siento también una cierta emoción.
¿Qué me deparará San Juan? ¿Qué me deparará el Valle de la Luna?

Intento aplacar al trabajador de turno y duermo.
Después de todo, no hay mucho más qué hacer en un micro.


Solo preguntarse:
¿En qué plataforma aparecerá el micro?
¿Llegará a horario?
¿Se reclinará el asiento como prometieron?
¿Qué servirán de cena/almuerzo/desayuno/merienda?
¿Con qué película me van a torturar esta vez?
¿Quién me tocará al lado?


Pequeñas incertidumbres de la vida cotidiana del viajero.

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