viernes, 24 de febrero de 2012

El Valle de la Luna, Lado A

13 de diciembre de 2011
Valle Fértil, San Juan

La mañana del paseo, Sky High se levantó con el corazón contento y lleno de alegría. Esa tarde conocería el Valle de la Luna y haría la excursión nocturna.
Por suerte, la mañana pasó rápido entre consejos y recomendaciones mientras los tres, el Indio, el Gringo y Sky High tomaban mate. Ella estaba muy emocionada, entonces algunas cosas se olvidó, y otras grabó a fuego en la mente:
-Antes que nada, decile al remisero que intente ser el auto guía. Así, escuchás todas las explicaciones y no te perdés de nada. Cuando llega el momento de ir a la parada "Cancha de Bochas", sacate los zapatos y andá descalza. La energía ahí es increíble. Grabate un disco de Pink Floyd y escuchalo en algún momento del recorrido. Decile al guía que vaya despacio. A veces hay mucha gente y se quieren apurar. Sacá muchas fotos.
Por suerte, llegaron nuevos huéspedes al hostel y se armó un grupo para ir al Valle: Fort, un italiano, una australiana y un alemán. La excursión saldría ahora solo $200.
Llegaron las tres y llegó el remis. Todos partieron. Sky High volaba en una nube de emoción. Solo 80 kilómetros la separaban del Parque Nacional Ischigualasto. El viaje hasta allá consistió en dos minutos de charla y treinta minutos de descansó. Se durmió.
Al llegar allá, como era la única argentina, hizo de traductora para comprar las entradas y averiguar por el paseo nocturno. Lamentablemente no podían asegurarle que se hiciera, cosa que la preocupó un poco, pero la buena onda del remisero le dio una brisa de tranquilidad. Él le prometió convencer a un guía para hacer la excursión mientras ellos hacían el paseo de la tarde.
Para hacer tiempo hasta la hora señalada, el grupo se fue a un pequeño museo donde vieron huesos, huellas, fósiles. ¿Una previa de lo que verían después? Sky High no lo sabía, pero era una breve pero buena introducción.
Al salir de allí, se encontraron con la guía y con la noticia de que eran el único auto. Lamentablemente, eran cuatro, más el remisero, así que no había lugar para la guía. Gracias a la buena voluntad del hombre que le cedió su auto a la mujer, partieron los cuatro más la guía y el remisero quedó en la base tomando mate y haciendo tiempo para la noche. Y con suerte, convenciendo al guía nocturno para hacer el segundo paseo después.
Así partieron, los cuatro pasajeros y la guía. La primera parada era "El Gusano". Allí explicó un poco de la geología del lugar en español y Sky High la ayudó con el inglés para que sus compañeros comprendieran un poco. La guía les indicó una roca en particular. Había un helecho fosilizado. Increíble. Y les mostró otras formaciones que por efecto de la erosión tenían formas extrañas, como la del gusano, por ejemplo. Y partieron al segundo destino: Valle Pintado.
Llegaron allí luego de un breve viaje en auto. Era un espectáculo de colores y Shy High aprovechó para sacar unas fotos para su mural de zapatillas. Los colores, la extensión de la formación, todo era inmenso y la hacía sentir muy pequeña en este mundo de maravillas.
La siguiente parada fue la Cancha de Bochas. Siguiendo las recomendaciones del Indio y compartiendo el consejo con los demás, todos se sacaron las zapatillas y caminaron descalzos hasta destino, recibiendo así la energía de lugar. La Cancha de Bochas era un cúmulo de piedras redondeadas por afecto de la erosión y esparcidas por el lugar. Se veía efectivamente como una cancha de bochas. La guía explicó cómo se formaron, cosa que Sky High no retuvo (gracias a Dios existe Wikipedia) y les permitió tocar una, su preferida. Y así, siguieron hasta la próxima parada: El Submarino.
Un breve inconveniente con el auto (pincharon una goma) le dio tiempo a Shy High a alejarse del grupo y tomar unas fotografías sola, jugar un poco con la cámara y las perspectivas, absorber la energía del lugar sola, sin interferencias. 
Mientras llegaba el otro guía para asistir al cambio de neumático, la guía les mostró el Submarino y los llevó hasta una elevación "fuera del circuito normal" como regalo especial. 
Unas fotos más, una rueda pinchada menos, y todos regresaron al auto para ir al próximo y último destino. El Hongo.
Sky High lo había visto en fotos, afiches, folletos, pero nada la había preparado para lo que vio en "vivo y en directo". La formación, que según contó la guía estaba a punto de caerse, era enorme, mágica. Hermosa.
Estuvieron un rato allí, bobeando con fotos, poses, ideas. Todos fueron fotógrafos de la National Geographic por un rato.
Y regresaron a base. Otra vez, siguiendo las instrucciones del Indio, Sky High se puso los auriculares y al son de "The Dark Side of the Moon" se perdió entre acordes y atardeceres de cuento.
Al llegar a la base, Sky High, cansada pero feliz, intercambió unas palabras con el remisero y se enteró que sí podían hacer la excursión nocturna. Entonces, se fueron todos a mirar las estrellas y a esperar a La Reina de la Noche.


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