16 de diciembre de 2011
San Juan Capital
Cada paso que doy, cada kilómetro, me lleva un año luz más lejos de casa (¿qué casa?).
No solo es la distancia recorrida, es el camino andado.
Momentos muertos del viaje, como este, de indecisión, de no tener claro para dónde ir.
Cada nuevo destino que descubro, desde que no tengo domicilio real ni fijo,
es mi nueva casa.
Una vez que memorizo
los nombres de las calles principales,
dónde están la verdulería y el cajero automático más cercanos,
ya está.
Pero claro, en este viaje, me voy de casa demasiado rápido.
Me pierdo, cambio, me transformo,
Me pierdo, cambio, me transformo,
y me pregunto entonces:
¿Quién soy...
sin mis regresos volando al Asteroide a la madrugada,
saludando al Obelisco con una inclinación de cabeza?
sin subir el ascensor esperando y temiendo ver a la vieja?
sin Picco saltándome en la cabeza apenas abro un ojo
y convirtiéndose así en el despertador más dulce?
sin mis conversaciones diarias con mi Chancho favorito?
sin mis intentos de aprender a tocar la guitarra?
sin mis intentos de aprender a tocar la guitarra?
sin mis tarde de sábado con Jaco?
sin mis almuerzos de domingo con el viejo y el pelado?
sin mis paseos por la ciudad en bici?
sin mis miércoles, jueves, viernes, sábados de varieté?
sin mi kiosquero, mi verdulero?
sin mis tardes de siesta y Simpsons,
ni mis noches de YouTube y series?
sin mis viajes a las nubes?
sin mis viajes a las nubes?
Okay, plantemos ciertas banderas psicológicas:
Sigo preparando mi super café con leche de la mañana.
Sigo fumando de más.
Sigo comiendo fideos con vegetales tres veces por semana.
Sigo escuchando Pink Floyd casi diariamente.
Sigo siendo más gorda y más feliz que hace dos años.
Sigo necesitando mis momentos de soledad.
Sigo disfrutando de los momentos multitudinarios.
Sigo teniendo el mejor trabajo.
Sigo disfrutando de los momentos multitudinarios.
Sigo teniendo el mejor trabajo.
Sigo usando mis All Stars de colores varios para tapar mis pies horribles.
Sigo amando las tardes de plaza y culo'n pasto.
Sigo emocionándome cada vez que hablo de la vieja.
Al fin de cuentas, parece que la mama tenía razón.
Vaya dónde vaya,
haga lo que haga,
siempre me llevo conmigo.
Entonces, puedo decir ahora que mi casa soy yo.
Vaya dónde vaya,
haga lo que haga,
siempre me llevo conmigo.
Entonces, puedo decir ahora que mi casa soy yo.
Bueno, pueblo: La "casa" está en orden.
hermoso...me alegro mucho
ResponderEliminarGenial Ale, me encanto... "Sigo necesitando mis momentos de soledad. Sigo disfrutando de los momentos multitudinarios."
ResponderEliminarEstas lista para mi dibujo entonces!
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