viernes, 30 de marzo de 2012

Vacaciones de las vacaciones, Reloaded, Parte II

19 de diciembre de 2011
Córdoba Capital

El siguiente día en Córdoba también fue de paseos y mates, como lo serían los varios días siguientes. Los primero mates fueron en un parque, creo recordar uno muy importante y muy grande, pero estoy segura de no recordar el nombre. Lo que sí tengo grabado en la mente es la imagen del Obnoxious American y Sky High sentados en un flaco y pobre pasto, tomando unos verdes y charlando de la vida mientras unos patos nadando en agua sucia fueron testigos de cómo se arreglaba el mundo, cómo ser mejores personas y algunas diferencias culturales y de idiomas presentes en la charla.
El plan para los siguientes días era ir a Mina Clavero a pasar una semana de vida tranquila y una Navidad bastante especial para los dos. Según las recomendaciones de la parejita de San Juan y la agente de turismo, Cura Brochero estaba muy cerca y Nono también y eran dignos de visitar. Así que tuvieron la genial, fantástica y tardía idea de pasar esa semana en un camping. Era una buenísima idea con un leve inconveniente: ninguno de los dos tenía carpa. Así que después de debatirlo durante unos minutos, decidieron que si encontraban una carpa barata la comprarían y se darían el gusto.
Un par de intentos en negocios del centro les abofeteó la realidad sin piedad: las carpas eran demasiado caras y no valía la pena comprar una. Pero Sky High no se daría por vencida. Averiguaron dónde había un Carrefour y pusieron todas sus esperanzas en eso. La carpa no la compraron, pero se ligaron una buena caminata recorriendo la ciudad y hasta llegaron a conocer un shopping mall que había en el super.
Se quedaron una noche más en Córdoba porque Sky High tenía que trabajar y no confiaba en la conexión a Internet disponible en Mina Clavero y además, no habían conseguido averiguar los pasajes a tiempo.
La tarde siguiente, la última en Córdoba Capital, recorrieron y se rieron mucho en un museo, y se arrepintieron de no llevar escondida una cámara de fotos. Las cosas expuestas eran hilarantes.
Alrededor de las seis partieron para Mina Clavero y para una nueva extraña aventura.




lunes, 26 de marzo de 2012

Vacaciones de las vacaciones, Reloaded, Parte I

18 de diciembre de 2011
Córdoba Capital

Después de viajar durante la noche, Sky High llegó a la terminal de Córdoba a eso de las siete de la mañana y se arrepintió de hacerlo levantar tan temprano al Obnoxious American y obligarlo a ir hasta la terminal. Sabía en qué hostel se estaba hospedando así que podría haber planeado mejor su sorpresa y esperarlo con unos mates listos en el comedor para darle la sorpresa/susto de su vida, o sin ser tan pretenciosa, la sorpresa/susto de sus vacaciones.
Estaba ahora en la terminal, con la sospecha firme de que él sabía perfectamente de qué se trataba el paquete y con el amargo sabor en la boca de confirmar que era malísima para las sorpresas.
Apenas llegó, le envió un mensaje que decía:
"Empresa Andesmar, plataforma 7".
Fue hasta la ventanilla de venta de pasajes de la empresa y le dejó una nota ya sin esperanzas de seguir con el jueguito:
"Went outside for a smoke. Meet me at platform 7. SH."
Y así fue como él la encontró. Sentada en los bancos de material, jugando con el celular para hacer tiempo y disimular los nervios de la anticipación, y un cigarrillo a medio terminar. El abrazo fue sentido y familiar.
Salieron de la terminal caminando tranquilos. No tenían planes, era muy temprano a la mañana y sentían la comodidad de estar con alguien conocido. Tenían todo el tiempo del mundo y toda Córdoba a sus pies.
Mientras iban de camino en busca de algún lugar abierto para desayunar, el Obnoxious American le confesó a Sky High que sabía perfectamente cual era "el paquete" que tenía que ir a buscar. Le dijo que era malísima para planear sorpresas y que se había dado cuenta al instante. Chocolate por la noticia. Aún así, cuando llegaron a la puerta del hostel después de un sustancioso desayuno de café doble, tres medialunas, y muchas historias que contar de ambos lados, él le dio un abrazo más, esta vez, con la emoción sin nervios y la calidez de un amigo.
"Sabía que eras vos las que venía, pero ahora te veo y no puedo creer que estás acá".
Primero que nada, decidieron quedarse una noche más en Córdoba Capital para planear el destino para los días siguientes.
Ya acomodados, almorzaron en la terraza del hostel unos sándwiches horribles. Estaban tan agobiados del calor como ellos porque venían desde San Juan en la mochila de Sky High, pero les llenaron la panza y fue suficiente. Si había algo que caracterizaba sus viajes juntos era el poco dinero que gastaban y el gran provecho que sacaban de él.
Se tomaron el día para pasear. Vieron una banda de rock'nroll tocando en vivo en la Municipalidad y averiguaron en la oficina de turismo los datos necesarios para dar el siguiente paso. Las horas pasaban cómodas, sin apuro, sin pausa.
Caminaron hasta la plaza principal, o una plaza muy grande, donde había un enorme y horrible árbol de Navidad como decoración, rodeado de paquetes. Tomaron ahí tres mates y se largó a llover. Bah, unas gotas cayeron, unas pocas, pero las suficientes como para hacerlos abandonar el picnic y caminar de regreso al hostel.
La terraza del lugar fue otra vez testigo de su relajo, pero esta vez compartieron su Fernet con un australiano que había conocido el Americano unos días antes. El hombre hablaba tan rápida y atolondradamente que Sky High no logró comprender ni la mitad de lo que decía y cuando se pusieron los machos a hablar de economía, ella simplemente apagó las orejas y los dejó ser. Terminó su plato de arroz con verduras, se fumó su cigarrillo y cuando la situación comenzó a aburrirla, el Australiano decidió que dos vasos de Fernet y un plato de arroz no era lo suficientemente salvaje para sus vacaciones en Latinoamérica. Entonces se fue en busca de descontrol y aventura. Sky High y el Americano quedaron charlando hasta que el empleado del turno noche vino a cerrar la terraza y tuvieron que partir.
Así terminó el primer día de otras vacaciones dentro de las vacaciones y Sky High estaba con el alma en calma, disfrutando de la compañía y del lugar. Amaba Córdoba y sus rincones.



lunes, 19 de marzo de 2012

San Juan Reloaded, Parte III

18 de diciembre de 2011
San Juan, Capital

Al día siguiente, Sky High se levantó temprano, desayunó y salió de paseo. Había llegado el momento de seguir camino, de seguir el movimiento, pero no sabía para dónde. Pasaba ratos largos mirando mapas y opciones, pero todas tenían un pero, ninguna le cerraba el 100 por ciento de las veces.
Además, se acercaba la Navidad y para ella era una de esas fechas "ni". Había sido importante de chica, claro, como para todos los chicos. Había sido regalos, fuegos artificiales, comida rica. Unos años después, ya empezó a no gustarle tanto. Las reuniones en su casa eran de pocos asistentes, muchas peleas, y esperar a las doce para poder irse a dormir. Unos años después, era esperar a que llegaran las doce y media para que la pasara a buscar su novio e irse con él y su familia. Un tiempo después, era no tener ganas de pasarla con la familia de su novio. Luego, no tener ganas de pasar las fiestas con nadie porque una persona no estaría más a la mesa y se volvía muy evidente. Por suerte, con un niño nuevo en la familia, y un esposo menos, la Navidad pasó a tener otro sentido. Pero ahora, a muchos kilómetros de casa, la Navidad sola le caía raro al estómago. Como cuando uno come algo que le cae mal, levemente mal, molesto, incómodo.
¿Qué haría ahora? ¿A dónde iría? Había un plan lejano, un plan para la víspera de Año Nuevo, pero no quería ir tan al norte tan rápido. Sabía que quería conocer un poco más abajo antes de subir.
Una idea se empezó a formar en su cabeza. 
Mientras tanto, tomó la cartera, los anteojos de sol y los puchos y se fue a pasear por el centro de San Juan, específicamente, a la Torre de la Catedral.
Ya la había visto antes y el hecho de que sea una Catedral y que le cobraran cinco pesos por subir a la torre la había desalentado. Las iglesias no eran lo suyo y ver la ciudad desde arribita no la emocionaba demasiado. Sin embargo, ante ningún otro plan mejor, fue.
En la base se encontró con un viejito y un ascensor. El hombre trabajaba allí y sus únicas tareas eran cobrar los  cinco pesos de entrada y contarle al mundo sobre el terremoto de San Juan de 1944. Él lo había sufrido en carne propia siendo niño y relataba los hechos con un dolor curtido en la voz. Hasta había escrito un pequeño libro al respecto. En ese momento, Sky High era su contacto con el mundo exterior y así fue como ella se enteró de que el campanil de la catedral era una torre/mirador de 53 metros de altura y que el terremoto había matado a 15 mil personas.
Mientras esperaban que bajara el ascensor para poder subir, Sky High conversó con el viejito y escuchó las historias que él tenía para contar. Sky High tuvo la sensación de que no mucha gente se detenía a escucharlo y le regaló una expresión de interés y un par de preguntas puntuales. El viejito le devolvió el regalo con un relato detallado y un brillo en los ojos que denotaba emoción.
Cuando se hizo evidente que el ascensor estaba tardando demasiado, el viejito explicó la razón. Al parecer, las parejitas de adolescentes subían y dejaban la puerta del ascensor abierta para asegurarse intimidad y unos besos con paisaje. Muy romántico para unos, muy molesto para otros, como por ejemplo, para los que no tenían a nadie que besar y habían pagado para subir a ver el paisaje.
Finalmente, el ayudante del viejito subió todos los escalones hasta la cima y cerró la puerta del ascensor. Unos segundos después, Sky High estaba en camino hacia arriba.
Y obviamente, encontró a una parejita a los besos en el "Cogedero Municipal" como lo apodó mentalmente. 
Entonces, Sky High se fumó medio cigarrillo mientras sacaba dos o, como mucho, tres fotos para luego bajar enseguida.
Sentía que tenía que darle privacidad a quien la necesita y más cuando paga cinco pesos por ella.

***

Sentada bajo un árbol de la poblada plaza a los pies de la catedral y escribiendo lo que acaban de leer, la encontraron el italiano y la australiana de Valle Fértil. Él gritó su nombre y ella levantó la vista de inmediato. ¿Quién la conocía en San Juan capital? De seguro sería una tocaya. Pero no, ahí estaban, los dos recientes amantes, compañeros de viaje, mirándola con una sonrisa que decía "No puedo creer que te encontramos acá" y se fueron a festejar las casualidades de la vida con una cerveza en un bar en la peatonal del centro.
Charlaron sobre las banalidades que charlan los desconocidos que se conocen un poco y Sky High se enteró de que su perfil daba para vivir en el Chaltén. Ni idea de dónde queda ni cómo es el lugar tenía ella, pero hizo nota mental de averiguarlo, cosa que hasta el día de hoy no lo hizo, y ver si es verdad que era un lugar viable. Cuando se terminaron la cerveza y los temas de conversación, se desearon buen viaje, se prometieron hacerse amigos en Facebook y esas cosas y partieron cada uno por su lado. El italiano y la australiana seguirían viaje juntos en una minihistoria de amor pasajero que quién sabe cómo habrá terminado y Sky High partió sola a conocer la puerta de la casa de Sarmiento, aquel que nunca había faltado a clases y le había dado nombre a su escuela primaria.
Dos fotos que podrían ser tranquilamente vendidas a la editorial Santillana para la próxima edición de Historia Argentina, tercer grado, y Sky High volvió al hostel.
El lugar estaba tranquilo y ella también. En la habitación se encontró con una pareja de amigas o simplemente una pareja y conversó un rato con ellas. Una era de Córdoba y le recomendó visitar Mina Clavero, Nono, Cura Brochero, y la idea que tenía en la cabeza comenzó a tomar más y más forma.
Sacó un pasaje a Córdoba y le escribió la siguiente línea al Obnoxious American, con quien nunca había perdido contacto, por eso sabía que estaba allá. El correo electrónico decía algo más o menos así:

"Necesito que me hagas un favor. ¿Podrías retirar un paquete que le enviaré a una amiga que está en Córdoba? Ella no puede irlo a buscar a la terminal. Necesito que se lo guardes hasta que ella pueda irlo a buscar a tu hostel. Después te mando por mensaje los datos de la empresa y la hora de la encomienda. Muchas gracias".




viernes, 9 de marzo de 2012

San Juan, Reloaded, Parte II

17 de diciembre de 2011
San Juan, Capital

Sin trabajo pendiente que terminar, ni nuevos amigos de este hostel, ni muchas ganas de nada, Sky High se planteó el siguiente dilema: "¿Y ahora, pa'onde sigo?" Partes del viaje habían sido planeadas, otras partes salieron de improvisación. Ahora sin plan ni ímpetu, se encontró en San Juan, sin mucho por hacer. Antes de ponerse a pensar cuál sería su próxima provincia destino, con la Navidad pisándole los talones, decidió pasear un poco por San Juan. Después de todo, allí estaba, ¿no?
Esa mañana fue a la oficina de turismo otra vez para ver qué se podía hacer. Hubo cuatro opciones viables: La Torre de la Catedral, El Dique, la casa natal de Sarmiento y el Jardín de los Poetas.
El próximo bus al dique salía en una hora y media, una vagancia total esperar tanto. Además, se haría tremendo viaje para estar un rato y tener que volver. No tenía ni bikini, ni mate, ni música. Descartado.
Para visitar la Torre de la Catedral, tenía que volver al centro, y ese paseo lo podía combinar con la casa natal de Sarmiento al otro día.
El colectivo al Jardín de los Poetas era uno normal, de línea, que debía pasar cada 20 minutos como mucho y tenía parada justo en la puerta de la terminal. Claramente, eligió ese destino para la tarde.
Esperar el colectivo 23 era como jugar al Bingo: Venían todos los números menos el indicado. Literalmente, pasó el 21, el 20, el 24, el 25... toda la línea del veinti... pero no el 23. Finalmente, ante los incrédulos ojos de Sky High, llegó. El viaje duraba 45 minutos, según el chofer y ella aprovechó para conocer un poco más de San Juan, los alrededores de la ciudad. Y así vio, en una calle cualquiera, un lindo graffitti:
"Caminar es deletrear la eterna espalda del mundo"
De algún modo, tenía relación con el nombre elegido de este blog, y quedó pensando en eso hasta que el chofer le indicó que habían llegado a su parada.
Ella fue la única que se bajó, a pesar de que el colectivo estaba repleto de gente con bolsos, mates, pelotas, lonas y equipos de playa. Cuando puso un pie en la acera y el ómnibus se fue, se dio cuenta de que le había pifiado al destino. Debería haber seguido a la multitud... o no.
El Jardín de los Poetas era un lugar hermoso, mágico y desierto. No había nada de nadie. En unos segundos encontró la entrada y se dirigió allí, pensando que quizás, tal vez, había gente del otro lado, o más allá, o acullá. Pero no. Naides. Era extraño, de cuento, preciosamente desolado.
Un caminito recorría el parque bordeado de bustos de poetas. El juego de "A ver cuántos escritores reconozco" la dejó frustrada enseguida y lo abandonó para pasar a otros menesteres. Resulta que al final no estaba sola allí, había un cachorrito buscando agua y mimos.
Un ratito después, ya eran amigos y el cachorrito la acompañó como pudo en su paseo. Estaba muerto de sed, tanto que incluso después de haberse terminado la botella de litro de agua de Sky High, seguía con dificultades para caminar por la deshidratación. Ella no quería dejarlo solo, pero no tenía más agua y sí tenía la sensación de que no quería que le agarrara la noche allí.
Descartando la idea de sentarse a leer un rato, Sky High caminó de regreso hasta la ruta para tomar el colectivo de vuelta. Unos ciclistas profesionales pasaron. Unos ciclistas de paseo pasaron. Un auto pasó. Y se detuvo.
-¿Estás perdida?
-No, no. Gracias. Estoy esperando el colectivo.
-¿Para dónde vas?
-Al centro.
-Te llevo, ¿querés?
-No, gracias -contestó ella, luchando entre la desconfianza y la confianza en la buena voluntad de la gente-. Espero el colectivo.
-¿Querés que te deje agua? Tengo muchas botellas porque me voy para el campo y siempre tengo muchas congeladas.
-No, gracias, no se haga problema.
-Dale, piba, que hace calor.
Se bajó del auto, encaró para el baúl y sacó una botella de agua congelada. Sky High siempre malpensada, se puso en alerta. Nada pasó. Pero podría haber pasado. Pero nada pasó. El hombre se fue y ella volvió al jardín a dejarle la botella de agua al perrito. A medida que se descongelaba, le daría agua fresca para tomar. Pero el perrito no estaba.
Al subir al colectivo de vuelta, se encontró con que era el mismo conductor que la recibía con una sonrisa socarrona al buen estilo "turista, te tomaste un bondi por una hora y te volvés corriendo a la ciudad". 
En fin, así había salido el día. Un sustito con el Gauchito Gil, un compañero perruno, muchos poetas desconocidos y un viaje en colectivo por los suburbios sanjuaninos.
"Seguro que mañana será mejor", pensó al dormirse, mientras escuchaba a la parejita de mujeres que estaba en la cama cucheta de arriba hablando en susurros en una cucharita inocente.

San Juan, Reloaded, Parte I

16 de diciembre de 2011
San Juan, Capital

Por esas cosas del destino y la Internet, Sky High se tomó el micro de las 3 de la mañana que salía de Valle Fértil con destino a San Juan Capital. Su duda de por qué había un servicio a esa hora quedó resuelta al poner un pie en el ómnibus. Todos los pasajeros parecían ser pueblerinos de Valle Fértil en camino a la capital a hacer trámites, cosas de bancos, hospitales, etc. Volver a la civilización. Y eso era lo que Sky High estaba haciendo y necesitando.
Luego de un pequeño inconveniente por sobreventa de pasajes, con su debido pico de presión arterial en el cuerpo de Sky High, estaba sentada y lista para partir. En estos casos de nervios, a ella le daba por la verborragia y así fue que, sin saber cómo, se encontró charlando con su compañera de asiento.
-ah... ¿y viniste a conocer el Valle de la Luna?
-Sí, me encantó. Me enamoré de ese lugar.
-Me imagino. Es hermoso. Mi marido trabaja allí y cada vez que puede me lleva de paseo.
-Ah, no sabés cómo me gustaría trabajar ahí. Estuve charlando con Daniel y me contó que no hay guías en inglés. Como yo soy traductora, ¡hasta bromeamos con que podría tener un empleo!
-Es verdad. Fuera de broma, si te interesa, puedo hablar con mi marido. Quizás te consigue un puesto de guía en inglés.
-Uf, sería interesante -Fue lo único que pudo contestar. Demasiadas emociones juntas y sintiéndose incapaz de tomar una decisión asi-. Muchas gracias. Tengo planeado volver en unos días. Lo iré a buscar en nombre tuyo -Por supuesto, Sky High nunca, al día de hoy, volvió al Valle Fértil, pero uno nunca sabe-. Muchas gracias.
De la terminal de San Juan al hostel era camino conocido, así que solo le quedaba tiempo para preocuparse por su trabajo. Tenía que descargar un capítulo de una serie y subtitularlo para primera hora de la tarde. Eran recién las 7 am, pero igualmente era correr con el tiempo. ¿Misión imposible? Se verá.
Al llegar al viejo y amistoso hostel que la recibió cuando escapada del otro horrible, le volvió a dar la bienvenida, esta vez, salvandola de otro monstruo: La conexión fallida.
Revoleó, literalmente, revoleó la mochila en el cuarto (el mismo cuarto que hacía diez días atrás, pero esta vez sin viejito lindo) y se ubicó en el patio/escritorio.
Dos intentos fallidos y pidió auxilio a la recepcionista del hostel.
-¿Puedo intentar descargar algo en esta máquina?
-Dale.
Dos intentos fallidos más y eran las diez de la mañana. Sky High salió en busca de un locutorio. El segundo fue el Jackpot.
-Necesito descargar un archivo de 700 megas. ¿Creés que se podrá? Mirá que me viene dando error en todos lados.
-(Con cara de circunstancia) Y sí, ¡pero te va a tardar como 10 minutos! -dijo como si eso fuera algo malo.
-¡Aleluya! -gritó Sky High en su cerebro. Al empleado del cyber simplemente le agradeció-. Gracias.
Esos 10 minutos de felicidad, mientras controlaba de reojo la barra de descarga, le permitieron contestar mails,  pasear por Facebook, saltar de link en link, con toda calma.
Un ratito después, ya estaba de nuevo en el hostel, trabajando a toda prisa, pero sin mucho estrés.
Con el archivo listo y enviado, se dedicó a pasear un poco más por allí, a tomar unos mates con sanguchito en una paza, a fumar un cigarrillo en la terraza del hostel, a hacerse la cena y a irse a dormir temprano. Después de todo, había sido un día largo.

viernes, 2 de marzo de 2012

Un paso, una casa

16 de diciembre de 2011
San Juan Capital

Cada paso que doy, cada kilómetro, me lleva un año luz más lejos de casa (¿qué casa?).

No solo es la distancia recorrida, es el camino andado.

Momentos muertos del viaje, como este, de indecisión, de no tener claro para dónde ir.

Cada nuevo destino que descubro, desde que no tengo domicilio real ni fijo,
es mi nueva casa.
Una vez que memorizo
los nombres de las calles principales,
dónde están la verdulería y el cajero automático más cercanos,
ya está.

Pero claro, en este viaje, me voy de casa demasiado rápido.
Me pierdo, cambio, me transformo,
y me pregunto entonces:

¿Quién soy...
sin mis regresos volando al Asteroide a la madrugada,
saludando al Obelisco con una inclinación de cabeza?

sin subir el ascensor esperando y temiendo ver a la vieja?

sin Picco saltándome en la cabeza apenas abro un ojo
y convirtiéndose así en el despertador más dulce?

sin mis conversaciones diarias con mi Chancho favorito?

sin mis intentos de aprender a tocar la guitarra?

sin mis tarde de sábado con Jaco?

sin mis almuerzos de domingo con el viejo y el pelado?

sin mis paseos por la ciudad en bici?

sin mis miércoles, jueves, viernes, sábados de varieté?

sin mi kiosquero, mi verdulero?

sin mis tardes de siesta y Simpsons,
ni mis noches de YouTube y series?

sin mis viajes a las nubes?

Okay, plantemos ciertas banderas psicológicas:

Sigo preparando mi super café con leche de la mañana.

Sigo fumando de más.

Sigo comiendo fideos con vegetales tres veces por semana.

Sigo escuchando Pink Floyd casi diariamente.

Sigo siendo más gorda y más feliz que hace dos años.

Sigo necesitando mis momentos de soledad.

Sigo disfrutando de los momentos multitudinarios.

Sigo teniendo el mejor trabajo.

Sigo usando mis All Stars de colores varios para tapar mis pies horribles.

Sigo amando las tardes de plaza y culo'n pasto.

Sigo emocionándome cada vez que hablo de la vieja.


Al fin de cuentas, parece que la mama tenía razón.
Vaya dónde vaya,
haga lo que haga,
siempre me llevo conmigo.

Entonces, puedo decir ahora que mi casa soy yo.
Bueno, pueblo: La "casa" está en orden.


jueves, 1 de marzo de 2012

De Indios y Gringos, Parte V

16 de diciembre de 2011
Valle Fértil, San Juan

Después de varios días de bromas y complots con el Gringo para desestabilizar el berrinche del Indio, Sky High se sentía como en casa. Su conocimiento de inglés, más una renovada desinhinibición, la llevó a hacerse cargo de varios de los huéspedes del hotel que no hablaban español. Después de repetir el discurso varias veces, había aprendido los valores de las habitaciones, de las excursiones, horarios de micros y de checkouts. Así, se ganó una foto con la remera del Staff del hostel y dos noches gratis de alojamiento.
Lamentablemente por algunas razones, no pudo disfrutar del beneficio. Primero, un problema laboral. El encanto del pueblo perdido de San Juan era también su peor pesadilla. La desconexión con el mundo "real" en forma de conexión a Internet malísima le estaba trayendo problemas con el trabajo. Segundo, la extrema confianza del Gringo y su actitud de padre protector más los intentos de acercamiento del Indio estaban a punto de cruzar el límite, bastante bajo, de la tolerancia de Sky High.
Una tarde, mientras ella estaba en plena lucha para bajar un archivo de video para traducir, aparece un español, que lo llamaremos "Delospeloslotrajeron". 
*Explicación: Según él mismo, su vida era un desastre allá en el viejo continente. Se casó de apuro con una gitana de carácter firme que no aguantaba sus deslices (suponemos drogas, alcohol o mujeres) y se lo llevó de los pelos a Valle Fértil, un lugar donde "no se podía portar mal". Era piloto, educado, de un país desarrollado que sentía la discriminación del pueblerino por hablar raro y tener ideas de progreso. 
Esa tarde había estado sentado en la puerta del hostel compartiendo unas cervezas con el Indio y charlando a viva voz y riéndose a viva garganta. Sky High escuchaba las risotadas desde el comedor mientras intentaba descargar ese archivo. Cuando su mal humor no pudo más, se levantó de la silla y decidió unirse al divertido par para olvidar penas con unas Quilmes cuasifrías y charlas de bueyes perdidos.
Al salir, el Indio entró al hostel para ayudar a un pasajero y Sky High quedó sola con Delospeloslotrajeron.
-Oye, tía, que yo tengo Internet en casa. Te vienes un rato y te fijas si funciona allá. ¿Tienes laptop o usamos la mía? 
-Tengo.
-Tráela que lo vemos. Déjame que haga refill de mi vaso y busco la bici. Vivo acá a la vuelta.
La desesperación y la falsa confianza que le generaba por haberlo visto de charla con el Indio la impulsaron a aceptar y así se vio, unos minutos después, caminando hacia la casa de Delospeloslotrajeron. 
En el camino conversaron sobre el pueblo, su vida, sus hijas, sus proyectos imposibles, hasta que llegaron a una casucha que erizó los pelos de la nuca de Sky High. Supuestamente hacía dos años que vivía allí, pero ese lugar no era la casa de alguien que hace dos años que vive ahí. Era tan improvisada, estaba tan sucia y desprolija que los sensores de alerta en su cabeza se encendieron al instante.
Siguiendo el instinto, Sky High rechazó la invitación a entrar con la excusa del calor y se quedaron en la entrada intentando bajar el archivo. Gracias a Dios, dio error enseguida y ella logró regresar al hostel, sin realizar la descarga pero entera.
Al poner un pie en la recepción, el Indio y el Gringo se le vinieron encima como tornado. 
-¿Dónde fuiste con el español?
-¿Por qué te fuiste con el español?
Preguntaron casi al unísono. Sky High, incrédula, contestó:
-Me ofreció Internet. ¿Qué problema hay? -preguntó con cautela.
-Nada, ese está loco -le dijo el Gringo con tono elevado-. Se droga -agregó más en un susurro-.
En fin, ¿pueblerinos en alerta?
-Pensé que estaba todo bien. Lo vi hablando con el Indio. Supuse que si estaba todo mal, no me habría dejado ir.
-¡Te puse cara! ¡Te hice gesto! Ese no es de confiar.
-No te entendí la indirecta.
Es evidente que la confianza no es transferible.
Todos sanos y salvos, pero el archivo seguía en el aire internético y no en la computadora de Sky High.
El Gringo le ofreció visitar al hombre que tenía la bajada de Internet para todo el pueblo, pero después de enterarse que había que dejar a todo el pueblo sin conexión para tener todo el ancho de banda disponible para ella, Sky High supo que era hora de volver a la civilización.
Y así lo hizo, tomó el micro de las 3.30 de la mañana para llegar a San Juan capital a las siete y terminar al fin su trabajo.
En el tintero le quedó conocer Talampaya, pero siempre se puede volver a viajar.