San Rafael, Mendoza
En el hostel conocí a un francés que estaba viajando de Canadá a Ushuaia en bicicleta.
Nosotras nos conformamos con un hacer un paseo en dos ruedas hasta las bodegas.
El vino me importa muy poco.
Y cómo se hace, menos.
El paseo en bici fue energizante y a la vez relajante, cansador, nostálgico pero mágico.
Dicen que uno nunca se olvida cómo andar en bicicleta, pero ¿andar sin manos?
Parece que tampoco.
Un par de intentos fallidos y ahí estaba yo,
pedaleando sin manos,
por un camino que me llevaba a
"nomeimportadónde".
Y festejamos el hallazgo del recuerdo en el baúl de la infancia
con una copita de champagne Bianchi.
No hay comentarios:
Publicar un comentario