jueves, 29 de diciembre de 2011

"The Gang" Parte I

(Disclaimer: Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Lo aquí relatado es pura y exclusivamente producto de mi percepción de las cosas, que sabemos, poco tiene que ver con la realidad, a veces).




1 de diciembre de 2011
Mendoza Capital


Sky High, como sería apodada unos días después, empezó su relación con Mendoza capital con el pie izquierdo. Llegó a la terminal después de un viaje más largo de lo esperado. Estaba cansada sí, pero llena de energía. Era su segundo destino de muchos y ya se sentía en "modo viajera". Tanto es así, que decidió tomar un colectivo de línea hasta el hostel en lugar de recaer en la costosa comodidad burguesa de un taxi. Solo necesitaba un mapa y un pucho.
Entonces, un pucho, un breve intercambio de palabras con dos mujeres europeas que parecían más perdidas que ella y unos pasos a la derecha y llegó a la oficina de turismo.
Por definición, se trata de un pequeño escritorio donde un empleado del gobierno le da asistencia al viajero. En este caso en particular, era un lugar donde trabajaba una persona que llegó tarde a la repartición de sonrisas.
Esta mujer, muchacha, ente, de mala gana, con mala cara (que no tenía nada que ver con su deformidad de nacimiento) y con un tono de voz de "me molestás, estaba leyendo el diario", le dio un mapa y las instrucciones para llegar al hostel.

-Tomá cualquier colectivo 5 en la estación de servicio y te bajás en la plaza Independencia.
-Gracias.


Entonces, las tareas de Sky High eran:
1. Encontrar la estación de servicio.
2. Esperar el colectivo 5.
3. Buscar esa plaza en el mapa.
4. Bajar del colectivo.


Cuatro simples pasos que Sky High logró completar sin problemas. Sin contar con la mala onda del colectivero, ni el dolor de espalda por el peso de la mochila, ni la poca amabilidad de unos transeúntes, privados de siesta, al indicarle dónde estaba la calle Mitre, ni el calor terrible a las tres de la tarde. También podríamos agregar unos comentarios un poco desubicados de unos señores, unos pibes escuchando cumbia con el celular, sin auriculares, obvio.


Demasiada ciudad para digerir toda de golpe.


Al llegar, lo único que Sky High quería era un lugar fresco para recostarse, un lugar para bañarse, un lugar para trabajar.
Pero el hostel y Sky High tampoco sintieron amor a primera vista. Se chocó de lleno con un lugar completamente diferente a sus expectativas. La recepcionista tampoco parecía haber esperado en la fila de la repartición de sonrisas. Simplemente se cansó y se fue sin su ración. "Que se la banquen los que me conocen", pensó. Y así se la bancó Sky High.
Música fuerte, mucha gente yendo y viniendo, poco espacio físico y poca amistosidad fue lo que el hostel le brindó de buenas a primeras.
Cada habitación, en lugar de números, tenía nombres de montañas y la suya se llamaba "Monte Everest". Era una habitación mixta de nueve camas. Datos que aprendió un rato después, porque apenas llegó, se desplomó sobre la cama sin mirar alrededor.
Intentar leer era una empresa imposible. Entonces, aprovechando el anonimato de estar entre una muchedumbre que no sabía su nombre, se dejó vencer por el sueño que se presentó en forma de escape de la realidad y de descanso. Sin embargo, antes de que pudiese cerrar los ojos del todo intercambió unas palabras con un nuevo personaje de esta historia: el Inspector Gadget.

-Hi!
-Hello.
-Where are you from?
-Buenos Aires, and you?
-¡Yo también! Hablás español. Soy de Caballito.
-Mirá vos.
-Con unos chicos pensábamos ir a tomar algo esta noche. ¿Te prendés?
-Sí, claro. Copado.


Una sonrisa leve y los pesados párpados cayeron. Sin antes notar apenas una pierna de alguien que pasaba por ahí con un tatuaje horrible. "Ese tatuaje tiene que tener una historia que lo justifique", pensó. Y así era, pero se enteró unos días después.

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