San Rafael, Mendoza
Algo sucede cuando uno no escribe todos los días.
Se pierden cosas.
Sé que hay recuerdos de este viaje que están grabados
a fuego
en mi memoria,
pero otros son una nebulosa.
Como los siguientes días en San Rafael.
Comparto unas anécdotas sueltas.
- Un marroquí cantando en perfecto español "Una vela" de Intoxicados en una guitarreada una noche.
- Un loco, en un paseo por el parque, se enamoró de mí en un segundo, me propuso matrimonio en el siguiente y tres segundos después, me abandonó. Estoy casi segura que en el loquero no se permiten uniones civiles. Y claro, yo tampoco tropiezo dos veces con la misma piedra.
- Unos mates en plaza San Martín, una de tantas, con mi compañera de viaje de tres días.
- La hija del dueño del hostel matándose con Pink Floyd toda la noche.
- Una parejita de marsupiales que llegó al hostel y se alojó en mi habitación. Solo para dormir e incomodarme. Tenía la habitación para mí sola hasta que esos bellos durmientes llegaron.
- Un tocayo mío que se fascinó con mi trabajo, con mi forma de vida y con mi forma de pensar un poco masculina y nos quedamos charlando hasta cualquier hora. Era un pirata de ley. Con parche y todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario