viernes, 1 de junio de 2012

La Mina de la Loca, Parte III


Unos días antes de Navidad de 2011
Mina Clavero, Córdoba.

Los días aparecían prolijamente uno detrás del otro, como ladrillos que formaban un camino hacia, ¿hacia? No sé. Solo venían, se acomodaban y marcaban una dirección. Todo en una continuidad obvia y conocida, sin desafiar ninguna ley física ni universal. Simplemente, como siempre, cada nuevo día, salía el sol. Y era un nuevo día.
La vida en el hostel de Mina Clavero seguía su curso tranquilo. Unos días de mates, de río. Simple.
Una mañana cualquiera, Sky High recibió uno de esos mails que todos quieren recibir, pero en el momento menos indicado. El mail decía más o menos así:
"Vimos tu currículum en (...)  y nos gustaría que trabajes para nosotros. Somos una empresa de subtitulado y quisiéramos presentarte nuestro software y bla bla bla".
O sea, de pronto, tenía una oferta de trabajo, con una prueba de traducción de dos minutos, con un soft nuevo para ella (que tenía que descargar) y ¡estaba en Mina Clavero! Inmediatamente el ritmo tranquilo se convirtió en expeditivo y laboral. Sky High llevó la compu al salón común del hostel, que en este caso era una sala muy acogedora y familiar con unas ventanas enormes que daban a la calle y dejaban entrar el sol, y se puso a trabajar. El Obnoxious American, en una actitud nada obnoxious se dispuso a preparar mate (cosa que aprendió a hacer bastante bien) y a hacerle silenciosa compañía mientras ella tipeaba.
Esa tarde, mientras estaban en la sala, vieron pasar a Celeste varias veces y tuvieron tiempo de analizarla un poco más. Era una chica joven, bastante, súper mega flaca y con carita de perro asustado todo el tiempo. Suponían que si se relajaba un poco sería bella, pero los ojos asustados y abiertos como platos le daban un tinte de loca. Parecía amable en sus palabras, pero las formas denotaban una cierta molestia, como si los pasajeros del hostel la incomodaran.
Y eso que no había tantos. Sin contar a Sky High y al Obnoxious American, habían visto a cuatro personas más en ese hostel. Un par de amigas y una pareja de novios. Nadie más. Es más, un día antes de Navidad, Celeste se acercó a Sky High y ésta es la conversación que tuvieron en el patio:
-Se tienen que ir. El hostel cierra para Navidad. Yo me voy.
-Pero, pero... ¿Cómo no nos avisaste antes? ¿Dónde vamos ahora?
-Bueno, dejá. Ustedes pueden quedarse. Pero te aclaro que yo no voy a estar y que no habrá servicio de limpieza por el fin de semana.
-Okay.
Sky High, con el asombro en los ojos, le contó la conversación al norteamericano. Ninguno de los dos se preocupó por el servicio de limpieza, ya que nunca antes habían visto a nadie limpiando. Es decir, no cambiaba nada en nada. Solo que Celeste no estaría (como si al estar produjera algún cambio en especial)
Cuando salieron de la habitación un rato después, se dieron cuenta de que ya no quedaba nadie en el hostel: Ni Celeste, ni su hijo (porque luego descubrieron que era hijo de ella), ni su amiga, ni la pareja, ni las amigas. Eran solo ellos dos y el perro. Pero no por mucho rato, porque al rato, sonó el timbre.
-Hola, soy la suegra de Celeste. Vengo a buscar al perro para que pase Navidad con nosotros.
-Este... bueno.... pero....
-¡Romero! Vení...
Y así fue como se quedaron solos, absolutamente solos, sin siquiera un perro que les moviera la cola, el día antes de Navidad.

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