Unos
días antes de Navidad de 2011
Mina
Clavero, Córdoba.
Los
días aparecían prolijamente uno detrás del otro, como ladrillos que formaban un
camino hacia, ¿hacia? No sé. Solo venían, se acomodaban y marcaban una
dirección. Todo en una continuidad obvia y conocida, sin desafiar ninguna ley
física ni universal. Simplemente, como siempre, cada nuevo día, salía el sol. Y
era un nuevo día.
La
vida en el hostel de Mina Clavero seguía su curso tranquilo. Unos días de
mates, de río. Simple.
Una
mañana cualquiera, Sky High recibió uno de esos mails que todos quieren
recibir, pero en el momento menos indicado. El mail decía más o menos así:
"Vimos
tu currículum en (...) y nos gustaría que trabajes para nosotros. Somos
una empresa de subtitulado y quisiéramos presentarte nuestro software y bla bla
bla".
O
sea, de pronto, tenía una oferta de trabajo, con una prueba de traducción de
dos minutos, con un soft nuevo para ella (que tenía que descargar) y ¡estaba en
Mina Clavero! Inmediatamente el ritmo tranquilo se convirtió en expeditivo y laboral.
Sky High llevó la compu al salón común del hostel, que en este caso era una
sala muy acogedora y familiar con unas ventanas enormes que daban a la calle y
dejaban entrar el sol, y se puso a trabajar. El Obnoxious American, en una
actitud nada obnoxious se dispuso a preparar mate (cosa que aprendió a hacer
bastante bien) y a hacerle silenciosa compañía mientras ella tipeaba.
Esa
tarde, mientras estaban en la sala, vieron pasar a Celeste varias veces y
tuvieron tiempo de analizarla un poco más. Era una chica joven, bastante, súper
mega flaca y con carita de perro asustado todo el tiempo. Suponían que si se
relajaba un poco sería bella, pero los ojos asustados y abiertos como platos le
daban un tinte de loca. Parecía amable en sus palabras, pero las formas
denotaban una cierta molestia, como si los pasajeros del hostel la incomodaran.
Y
eso que no había tantos. Sin contar a Sky High y al Obnoxious American, habían
visto a cuatro personas más en ese hostel. Un par de amigas y una pareja de
novios. Nadie más. Es más, un día antes de Navidad, Celeste se acercó a Sky
High y ésta es la conversación que tuvieron en el patio:
-Se
tienen que ir. El hostel cierra para Navidad. Yo me voy.
-Pero,
pero... ¿Cómo no nos avisaste antes? ¿Dónde vamos ahora?
-Bueno,
dejá. Ustedes pueden quedarse. Pero te aclaro que yo no voy a estar y que no
habrá servicio de limpieza por el fin de semana.
-Okay.
Sky
High, con el asombro en los ojos, le contó la conversación al norteamericano.
Ninguno de los dos se preocupó por el servicio de limpieza, ya que nunca antes
habían visto a nadie limpiando. Es decir, no cambiaba nada en nada. Solo que
Celeste no estaría (como si al estar produjera algún cambio en especial)
Cuando
salieron de la habitación un rato después, se dieron cuenta de que ya no
quedaba nadie en el hostel: Ni Celeste, ni su hijo (porque luego descubrieron
que era hijo de ella), ni su amiga, ni la pareja, ni las amigas. Eran solo
ellos dos y el perro. Pero no por mucho rato, porque al rato, sonó el timbre.
-Hola,
soy la suegra de Celeste. Vengo a buscar al perro para que pase Navidad con
nosotros.
-Este...
bueno.... pero....
-¡Romero!
Vení...
Y
así fue como se quedaron solos, absolutamente solos, sin siquiera un perro que
les moviera la cola, el día antes de Navidad.
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