Miércoles, 23 de noviembre de 2011
20:30 hs
Butaca 9
Hace 10 minutos que arrancó el micro y se siente raro. Creo que las mariposas de mi estómago se alborotaron más cuando me fui al Bolsón una semana en el 2010.
Sólo se despertaron de su extraño letargo cuando iba en el taxi a Retiro. Pero su única preocupación era no perder el micro, encontrar la plataforma.
Ni los tres meses de viaje que tengo por delante, ni el hecho de no tener departamento al volver, ni lo que voy a extrañar, ni lo que dejo atrás. Las malditas pronosticadoras de huracanes en Pekín sólo pensaban: "No pierdas el micro".
Quizás ellas son más sabias que yo y aprendieron a dar un paso a la vez. Pero ahora que ya estoy en la butaca 9, ¿qué? ¿No viene el próximo paso? ¿No se piensan poner a trabajar?
Seamos honestos, mucho de esto hubo:
"Estoy ansiosa, emocionada, blah".
Pero en verdad estaba tranquila. Estoy.
Quizás así se siente cuando uno está haciendo lo correcto, lo que durante mucho tiempo habló, compartió, fantaseó, creyó imposible.
O quizás sea una falsa calma que oculta nervios.
Tal vez, solo tal vez, soy más fuerte de lo que creía.
Quizás debería dejar de preocuparme, reclinar el asiento y disfrutar de la película que está por comenzar.
(15 minutos después)
Llegó un telegrama:
"Las mariposas están de licencia. Las suplanta temporalmente El Nudo en la Garganta.
La administración".
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