Encendió un cigarrillo.
Las ganas de escribir parecieron venir de visita.
Cerró los ojos
y deseó que la musa le tocara el hombro para confirmárselo.
"Volví", quizás dijo.
Pero el golpeteo de las teclas no la dejó escuchar muy bien.
"Ojalá", respondió.
Por las dudas.