Algo que me sucede últimamente.
Después de pasar 10 años en una inmovilidad total, cero cambio, cero crecimiento,
no logro acostumbrarme a los sacudones de la vida,
a los temblores
a las zarandeadas
al bombardeo de noticias buenas y malas
al malabar de decisiones
a mezclar y repartir de nuevo, una y otra vez.
No puedo decir que no me gusta.
No puedo decir que no es vigorizante.
Sí puedo decir que es, al menos, entretenido.
Entonces, mientras me divierto viviendo esta vida con vida viva,
pasan los segundos, las horas, los días, los meses, los años
y cada uno es diferente, nuevo.
Salú por los cambios, las crisis, los sacudones.
Hoy brindo por la montaña rusa de sensaciones.
De las que tengo, un mundo.